Southport está, no, no al sur, sino al norte de Liverpool. Gormley, con sus mil y pico estatuas de hierro corrugado que se adentran en un mar castaño y lejano, construyó en la playa un parque temático del suicidio. O al menos esa es la impresión que a mí me da.
He de admitir que las luces de colores y la música en directo y el olor a chocolate y el frío pudieron conmigo y me hicieron sentir feliz de estar allí, en Navidad. Por que soy una sentimental. Porque ya falta poco. Porque sí.


